Los Andes Sagrados

Los Andes Sagrados

sábado, 30 de enero de 2016

Escucha abierta...


La escucha abierta de este instante, sin opción, sin foco, sin la división de la mente inconsciente, nos trae a la percepción las serenas frescuras para participar de la fiesta que está surgiendo ahora.
Escuchar con sinceridad, es como beber todo el aire ligero de la Vida y embriagados querer más.
Esta escucha sin límites, abate el pensamiento de tiempo y de espacio y nos abre a la percepción de la totalidad de nosotros que llega desde todos lados en este instante.
La incesante escucha es savia y semilla de la floresta vibrante, de la Presencia Inocente. Savia para fluir sin pararnos a ver nada, porque nada es especial; semilla para florecer y fructificar en un mismo instante.
La escucha inocente rompe la dualidad coherencia-incoherencia e salta al vacío de este ahora, consumiendo en el fuego de la plena atención a toda la historia personal que crea este intento en vano de coherencia o este juzgar incoherencias, como un dios tuerto.
La escucha del corazón cuando todo el resto está quieto, nos permite sentir la magia de los ángeles con sus pinceles de rocío. Susurran creando lo que el flujo de la consciencia pura proyecta en la pantalla neutra de Dios.
Escuchamos lo que Somos.
La escucha sin opción me permite sentir el rumor de estas venas que no terminan en este cuerpo sino continúa riendo y corriendo presurosa en la sangre de todos los que luchan.
La escucha es talentosa paridera, así del corazón nacen las palabras flores, las palabras perfumes y el canto fertiliza el vacío, ofreciendo vida a la Vida.
La escucha en quietud es gozo estático, perplejidad de la percepción ante el cántico de la Comunidad del Corazón, que avanza luchando por la vida, el pan, el amor indiviso, las frugales cosas, el paisaje vivo y la poesía para todos.
La escucha ocurre sin escuchador, no hay director ni controlador, ni quien escuche, y es esto la magia poética de la escucha inocente.
Cuando ocurre, cuando descubro que no hay quien escuche, la escucha se transforma y transforma a toda la percepción en alas, y vuelo en instantes que duran eternidades… me sobra vida para bañarme en cada instante…
No hay nadie aquí, pero hay escucha, el maestro llegó, no es nadie, pero es el Maestro… no hay nadie aquí ni ahí, porque no hay distancia ni espacio para habitante alguno en el Amor indiviso, la percepción que pare la escucha inocente…
La escucha inocente me devuelve la delicadeza espontánea de flor, la hermandad de pájaro, de ola, de nube y el río azul céfiro de la Gracia que llega incondicional y libre a embellecerlo todo.
La escucha está aquí, no hay quien escuche… y en este simple espacio la hermosura de SER lo es Todo, nada más hace falta, todo está pleno… y en paz.
Lucidor Flores


Práctica de los 21 días - marzo 2016
El PERFUME DEL JARDÍN - A Comunidad del Corazón

Informaciones: misticaandina21dias@yahoo.com.br

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